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PATARICU

Son seres gigantescos que habitan en un país situado enfrente de la costa eonaviega. Sólo tienen un unico ojo en medio de la frente. Disponen de un olfato finísimo que les permite detectar náufragos que llegan a sus costas y se los comen crudos.

SERENES, MARINES

Habitantes de los ríos y la Mar Asturiana, mitad mujeres, mitad peces. Numerosas historias cuentan acerca de sus apariciones, una de las cuales es la de los cruzados que se dirigían a Tierra Santa y que haciendo escala en Gijón relataban lo frecuente que era ver a serenes (sirenas) que iban tras los barcos.

Sus cantos son hermosísimos, y con ellos seducen a los marineros, que al oírlos quedan encantados y se abandonan, resultando que sus barcos se estrellan contra los acantilados.

Las explicaciones que se dan para la existencia de estos seres tan peculiares son diversas: En unas resulta ser una joven que ha recibido una maldición de su madre, que tras estar cansada de su pereza le dijo ¡en pexe te faigas!. Otras veces es la maldición divina la que cae sobre unas muchachas por haber llevado a la perdición a los monjes de un monasterio, tras lo cual fueron condenadas a vivir en el mar.

En Cangas del Narcea se cuenta que en una fuente, se aparecía un encanto cada nueche de San Xuan, hasta que un día, debido a una avalancha de tierra salió la encantada que vivía en la fuente y bajó hacia el mar llevando su cofre cargado de oro. Tras llegar al mar se convirtió en serena.

Para que se rompa el encanto que ata a la serena es necesario que ésta sea liberada por un mozu, el cual se casará con ella y fundará un nuevo linaje que traerá la abundancia al lugar.

Se pueden encontrar serenes por casi toda la costa asturiana. Sin embargo, su compañero masculino, el home marín, que es mitad hombre, mitad pez, es mucho menos conocido en Asturias, y sólo nos dan noticias de él los pescadores de El Franco.

VENTOLÍN

(Remolino, en asturiano) Espíritus asturianos del aire más pequeños que el Ñuberu, su hermano, aunque a diferencia de él, son hermosos y todas sus facciones muy proporcionadas. De noche flotan en el espacio y a través de los rayos de la luna, lógrase a veces distinguirlos. Los ventolinos tienen en su acento una armonía inexplicable; llevan los suspiros de los amantes en su continuo flotar por los aires y duermen a los niños en sus cunas. Cuando lejos de nosotros un padre, un hermano o la mujer que amamos exhala su postrimer suspiro, ellos, murmurando al borde de nuestra ventana, mienten un triste y prolongado adiós.

Los ventolinos son también los responsables de la rosada nocturna y cuando en la alborada de San Xuan les xanes danzan en torno a sus madejas, flotando en la atmósfera, elevan tiernos y melodiosos cantares, más dulces aún que el aura de la noche.

XUAN CANAS

Pequeño hombre que vive oculto en las aguas de los ríos y en los pozos. Se dedica a observar a las personas que se asoman al agua y una vez que éstas se acercan a su escondite y se descuidan un segundo, Xuan les echa el gabitu encima y las esconde en las aguas para siempre. De ahí que las madres les digas a sus hijos con temor: ¡No te acerques ahí, que te coge Xuan Canas!

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