LOS LAGOS DE SOMIEDO

Llegamos a la laguna Tresdelcastru, la cual tiene como el resto un origen sobrenatural: Se cuenta que una mujer del pueblo llevó al niño en la cuna para la tierra, cuando paró de sallar

Más abajo, se sitúa el lago Cabeiru, protagonista de un trágico suceso. En esta laguna vivía (y vive aún) una encantada que tenía un hijo, el cual solía ir a hablar con las vaqueiras de la Rebol.lada. Un día su madre lo llamó y le dijo "Xuanín, como no vengas el cacho tuyo más grande que va a quedar será del tamaño de un guisante". El niño no hizo caso, y a la mañana siguiente apareció el lago lleno de sangre, con las vísceras de aquél flotando sobre la superficie.
Se cuenta también que cuando hubo una gran sequía en Asturias, los vecinos del pueblo de Vil.lar de Vildas trataron de regar sus campos con aguas de este mismo lago. Pero se acercaron al lago de éste surgió la voz de la encantada que exclamó: "Si secáis el lago el pueblo de Vil.lar se convertirá en sangre". En un principio los habitantes del lugar hicieron caso omiso, y siguieron con sus obras de desecación del lago. Pero cuando abrieron las zanjas, todas las fuentes del pueblo comenzaron a manar sangre en lugar de agua, y los vecinos, temerosos del encanto, desistieron en su empeño.

Se veía a menudo junto al lago Reondo una mujer con un niño. Un día se juntaron los brañeros y valiéndose de un caballo blanco, sobre el que colocaron un pellejo de vino con la pez al exterior, lograron coger al niño, aficionado a montar. No lo bajaron hasta Pigüeña. Pero el niño no hablaba nada.
Un día llegó una brañera del Páramo diciendo que había oído a una mujer por los Lagos, que gritaba "¡Barrabaselín!¡Ven!".
El niño salió de su acostumbrada mudez y dijo:
"Yia mia mai que l.lora por mí"
Desde entonces, ni se volvió a ver más al niño, ni oír a la mujer.

Véase Ruta de los Lagos

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